En Café Centenario usamos un método propio de tueste de autor en dos tiempos, a leña y a ritmo lento en una Paul Franke & Co. (1890), para controlar con precisión el desarrollo del grano y lograr una taza consistente.
Primer tiempo (desarrollo y secado): el grano se tuesta de forma gradual para evacuar humedad interna e iniciar las reacciones de transformación de azúcares. En el punto exacto, se aplica un enfriado controlado que detiene la reacción y estabiliza la estructura del café. En el segundo tiempo (sellado y definición): el grano vuelve al tostador para recibir un golpe preciso de calor que finaliza el tueste, carameliza azúcares, libera aceites esenciales y define el color, aroma y perfil final característico de Café Centenario.